FUEGO EN LA VÍA AÉREA

Dra. María Jesús Maroño Boedo.
FEA Anestesiología y Reanimación Hospital Universitario de Cruces.

INTRODUCCIÓN

Los incendios en quirófano constituyen, dentro de los incidentes quirúrgicos, una complicación poco frecuente pero con posibles consecuencias devastadoras. Uno de los lugares más temibles para que se produzca un incendio es la vía aérea, y paradójicamente se trata del lugar más proclive para que se origine el fuego.

En nuestro país se desconoce el número de incidentes relacionados con incendios en quirófano. En Estados Unidos se notifican una media de 600 casos anuales y en la mayor parte de los eventos está involucrada la vía aérea.

Se han descrito incendios durante diversas intervenciones siendo más frecuente en cirugías sobre la cabeza y el cuello.

Se considera fuego en la vía aérea todo aquel que se produce en las vías respiratorias del paciente, en los dispositivos de vía aérea o en los circuitos de ventilación.

El fuego constituye un riesgo tanto para el paciente como para el personal que trabaja en el área quirúrgica. Por tanto, es fundamental que todo el personal del área quirúrgica sea capaz de detectar las posibles situaciones de riesgo que comprometen la seguridad del acto quirúrgico.

TRÍADA DE FUEGO

El inicio y propagación de un fuego requieren que estén presentes tres elementos conocidos como la tríada de fuego: fuente de ignición, fuente de oxidación y fuente de combustible.

FUENTE DE IGNICIÓN: Cualquier elemento capaz de provocar el calor necesario para el inicio de un fuego. El bisturí eléctrico monopolar y el láser representan las fuentes más comunes de ignición. Otras posibles fuentes son las palas o placas de desfibrilación, el equipo eléctrico, los cables de fibra óptica, los coaguladores de haz de argón y la electricidad estática.

FUENTE DE OXIDACIÓN: La administración de oxígeno (O2) suplementario por encima de la concentración del aire provoca una atmósfera enriquecida en oxígeno que puede actuar como fuente de oxidación para el inicio del fuego. Además provocará que este se propague más rápidamente, que alcance temperaturas mayores y que sea más difícil de extinguir.
Esto mismo ocurre cuando combinamos cualquier concentración de oxígeno con óxido nitroso.

FUENTE DE COMBUSTIÓN: Cualquier material inflamable. Entre los más frecuentes que nos encontramos en los incendios de la vía aérea están los tubos endotraqueales. Otras posibles fuentes de combustión son las compresas quirúrgicas, las soluciones antisépticas que contienen alcohol, las cánulas nasales y mascarillas de oxígeno, circuitos respiratorios, catéteres de succión, endoscopios flexibles, la piel y pelo del paciente, batas y paños quirúrgicos, los guantes, el material de embalaje…

PREVENCIÓN DEL FUEGO EN LA VÍA AÉREA

Los procedimientos realizados sobre la cabeza y cuello del paciente constituyen las intervenciones con mayor riesgo de incendio en la vía aérea, puesto que conviven habitualmente los tres componentes de la tríada de fuego.

Se han descrito incendios durante traqueotomías, adenoidectomías, amigdalectomías, cirugías oculares y cualquier cirugía endoscópica y cutánea sobre la cabeza y el cuello. El fuego en el tubo endotraqueal es la complicación más frecuente de la cirugía láser de laringe.

Entre los efectos adversos que puede producir un incendio originado en la vía aérea nos encontramos quemaduras, desfiguración, lesiones por inhalación de humo, obstrucción de la vía aérea, pérdida de calor, pérdida de líquidos y electrolitos, infección y muerte. Todo ello conlleva un aumento de la estancia hospitalaria, de las cifras de morbimortalidad perioperatoria y del gasto sanitario.

Para minimizar el riesgo es fundamental que todo el personal del área quirúrgica conozca las causas más comunes de incendios quirúrgicos , sea capaz de identificarlas y prevenirlas.

1. MEDIDAS DE PREVENCIÓN DE FUENTE DE IGNICIÓN

Tal como se ha mencionado previamente, una fuente de ignición es cualquier elemento capaz de provocar el calor necesario para el inicio del fuego.

El personal quirúrgico debe conocer el funcionamiento y estar adiestrado en el uso seguro de los aparatos eléctricos existentes en el área.

1.1. BISTURÍ ELÉCTRICO
El bisturí eléctrico constituye una de las fuentes de ignición más frecuente en la generación de un fuego en la vía aérea.

Antes de utilizar el bisturí se debe confirmar el correcto funcionamiento del equipo, que las alarmas son normofuncionantes y que la placa está en una posición correcta.

Además hay que permitir que las soluciones desinfectantes que contienen alcohol sequen correctamente antes del uso del bisturí eléctrico (al menos dos minutos desde su aplicación).

Cuando se utilice cerca de atmósferas enriquecidas en oxígeno se debe evitar el uso de oxígeno suplementario o aplicar la mínima concentración posible del mismo. Por otro lado, es conveniente , humedecer todas las gasas, esponjas o compresas cercanas al empleo del electrobisturí.

Se debe utilizar preferiblemente el bisturí bipolar (menor riesgo de fuga eléctrica que con el monopolar). Los pulsos deben ser cortos, se debe utilizar el menor voltaje posible y emplear el formato corte y no coagulación siempre que sea posible.

1.2. LÁSER QUIRÚRGICO
El láser quirúrgico es la otra fuente de ignición más frecuente en la vía aérea. De hecho, la complicación más habitual del uso del mismo es el fuego en el tubo endotraqueal.

Al igual que el bisturí eléctrico sólo lo debe utilizar el personal adiestrado en el uso del mismo.

Se debe emplear un TET específico en cirugía de cabeza y cuello que sea resistente al láser. El balón de neumotaponamiento debe colocarse lo más lejos posible de las cuerdas vocales y se debe rellenar con suero salino y un agente colorante como el azul de metileno, para así poder identificar su punción.

Antes de activar el láser el cirujano debe avisar al anestesiólogo, para que este reduzca la concentración de oxígeno lo máximo posible sin provocar hipoxia. Es obligatorio suspender el aporte de óxido nitroso y confirmar la eliminación del mismo antes de emplear el láser.

La punta debe ser visible en todo momento y la duración y potencia de pulso debe ser lo más baja posible.
Se debe evitar su aplicación sobre superficies reflectantes, desactivando el mismo siempre que se retire del campo quirúrgico.

1.3. PALAS DEL DESFIBRILADOR
Se debe utilizar un tamaño adecuado al paciente además de confirmar su colocación en una región y posición correctas. Se deben emplear siempre con un gel conductor.

1.4. ELECTRICIDAD ESTÁTICA
La electricidad estática puede ser causa de una chispa que a su vez puede originar un incendio si se cumplen las circunstancias adecuadas. Es fundamental comprobar periódicamente las tomas de tierra de aparatos eléctricos, camilla y otros dispositivos.

2. MEDIDAS PARA EVITAR FUENTES DE OXIDACIÓN

El oxígeno es un elemento clave para el inicio y la propagación del fuego.

La utilización de una fuente de ignición a menos de 10 centímetros de una fuente de oxígeno supone una situación de alto riesgo, riesgo que aumenta exponencialmente cuando el oxígeno se suministra bajo los paños quirúrgicos.

Por tanto, ante situaciones de peligro se debe evitar el uso de oxígeno suplementario. Cuando esto no sea posible, debemos emplear la menor concentración de O2 que nos permita una oxigenación adecuada del paciente.

Si es necesaria la administración de oxígeno suplementario, se hará preferiblemente a través de un circuito cerrado con la vía aérea sellada por completo (tubo endotraqueal con manguito), para así evitar fugas del mismo.

Tal como se ha mencionado previamente, se debe suspender el aporte de oxígeno suplementario al menos un minuto antes del uso del bisturí eléctrico o láser.

Por otra parte, no se debe emplear nunca óxido nitroso en situaciones de riesgo.

3. MEDIDAS PARA EVITAR FUENTES DE COMBUSTIÓN

En general son medidas que se superponen a las mencionadas previamente.

Siempre que sea posible se debe evitar el uso de oxígeno suplementario y por tanto, de los dispositivos empleados para la administración del mismo (tubos endotraqueales, mascarillas laríngeas, cánulas nasales…), que constituyen una fuente de combustión por sí mismos. Los tubos de cloruro de polivinilo (PVC) son menos inflamables que los de caucho o silicona.

Las soluciones desinfectantes que contienen alcohol deben secarse correctamente antes de colocar el campo quirúrgico.

Se deben humedecer las gasas que estén en el campo quirúrgico.

MANEJO DEL FUEGO EN LA VÍA AÉREA

Cuando se produce un incendio en la vía aérea es fundamental la comunicación y coordinación entre anestesiólogo, cirujano y personal de enfermería. Por ello es de vital importancia que todos conozcan las medidas a seguir. Estas se pueden resumir en cuatro pasos:

1. DETECTAR Y ANUNCIAR EL FUEGO
Todo miembro del personal debe estar atento a cualquier señal que indique la posibilidad de inicio de un incendio: una llama, destello, olor… Si identifica una de estas señales debe comunicarlo en voz alta y clara al resto del equipo.

2. CONTROL DEL FUEGO
Una vez anunciado el incendio, el anestesiólogo debe desconectar inmediatamente al paciente de la fuente de oxígeno y cerrar el aporte de oxígeno y otros gases.

El cirujano debe detener el procedimiento y empapar con suero salino o agua estéril la zona del fuego.
El anestesiólogo o cirujano (el que esté más cerca) debe retirar el tubo endotraqueal y verter solución salina o agua por la vía aérea del paciente.

Una vez extinguido el fuego de la vía aérea, se debe ventilar manualmente a través de una mascarilla facial a aire ambiente, evitando el uso de oxígeno suplementario y otros gases.

Si no se consiguiese el control del fuego se debe utilizar un extintor de CO2. Si el fuego persiste, se debe activar la alarma de incendio, intentar evacuar al paciente y personal del área y cerrar el quirófano para evitar la propagación del incendio.

3. CONTROL DE DAÑOS
Se debe establecer una vía aérea segura adelantándonos a los posibles daños de la misma. Debemos recordar que la lesión inhalatoria es la principal causa de morbimortalidad en el paciente quemado, produciéndose más del 80% de las muertes debido a la intoxicación por humo o lesiones en la vía aérea.

Se debe examinar con cautela todo el material retirado de la vía aérea durante el incendio, por si quedasen restos en el paciente. Es recomendable realizar una fibrobroncoscopia rígida que nos permita valorar la extensión y la gravedad de las lesiones y retirar restos de dispositivos si quedasen.

Se deben administrar fluidos por la pérdida de calor e hidroelectrolitos secundaria la quemadura. Se debe valorar la administración de corticoides para control del edema de la vía aérea.

El paciente debe ser trasladado a una unidad de críticos donde puedan mantener una vía aérea segura y unas medidas de soporte adecuadas.

4. NOTIFICACIÓN DEL INCIDENTE
Se debe comunicar el caso a un sistema de notificación de incidentes que permita la evaluación del mismo y así establecer una serie de medidas para evitar que la situación se reproduzca.

MANEJO FUEGO VÍA AÉREA

CONCLUSIONES:

 Los incendios de la vía aérea son poco frecuentes pero pueden tener consecuencias devastadoras.

 El inicio y propagación de un fuego requieren que estén presentes tres elementos conocidos como la tríada de fuego: fuente de ignición, fuente de oxidación y fuente de combustible.

 Siempre que se utilice el bisturí eléctrico o el láser quirúrgico se debe evitar el uso de oxígeno suplementario o aplicar la mínima concentración posible del mismo.

 Cuando se produce un incendio en la vía aérea es fundamental la comunicación y coordinación entre anestesiólogo, cirujano y personal de enfermería.

 Una vez anunciado el incendio, se debe desconectar inmediatamente al paciente de la fuente de oxígeno y otros gases, detener el procedimiento, empapar con agua estéril o suero salino el campo quirúrgico y retirar el tubo endotraqueal.

 Una vez extinguido se debe restablecer una vía aérea segura y trasladar al paciente a una unidad de críticos para valoración y tratamiento de los daños.

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